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Se lanzó al fuego para salvar hijo; ¡Mami me quemo!, ¡me quemo mami!’.


Pese a que sufrió quemaduras de segundo grado en una pierna y superficial en otra, Yileisy Núñez, de 27 años, no sintió dolor físico, pero sí en el alma, al escuchar el llanto de sus dos niños, de cinco y tres años, que también se habían quemado en la cara y el pecho, cuando estaban junto a ella en la cocina y la olla de presión, donde ablandaba las habichuelas, explotó. El hecho ocurrió alrededor de las 11 de la mañana de este martes en el barrio 27 de Febrero. Los dos menores están ingresados actualmente en las salas que funcionan como unidad de quemados del hospital Robert Reid Cabral, único servicio infantil especializado que hay en la capital, y donde mensualmente se recibe un promedio de 60 niños con quemaduras y se ingresan unos 26.

“He vivido una angustia, una frustración; yo no le deseo eso a nadie, ver tus hijos que se te estén quemando y gritándote: ‘¡mami me quemo!, ¡me quemo mami!’. Eso es frustrante; pese a que me quemé yo no sentí dolor, sólo actué como madre, el instinto me ayudó a sacarlos de ahí”, explicó, al narrar su amarga experiencia a Listín Diario.

Explica que la suya era una olla nueva; estaba funcionando bien. Ella había sacado dos veces a los niños de la cocina, pero que estos aprovecharon que ella tomó el celular para cantarle cumpleaños feliz a su madre, y estos entraron también a cantar, y en ese momento ocurrió el accidente. “La olla estaba en la hornilla trasera y empezó a vibrar y a avanzar para encima de mí; entonces la empuje”. Dice que pese a que nunca había escuchado qué hacer en un momento así, lo primero que se le ocurrió fue tomar a los niños, echarle agua y salir corriendo para el médico con la ayuda de una vecina.

Las lesiones
El más pequeño recibió quemaduras superficiales, pero por ser en la cara lo dejaron ingresado y el mayor recibió quemaduras de segundo grado en el pecho, y también requirió ingreso. La enseñanza que le deja esa amarga experiencia es, asegura Yileisy, que hay que tener precaución, nunca dejar entrar a los niños a la cocina y que con las ollas de presión y las grecas hay que tener mucho cuidado.